9 mar. 2011

Dibujo del silencio


Transitando la acera distingo un dibujo que se aproxima, tiene trazo de cuerpo humano y al parecer es insignificante para mi, sin embargo lo contemplo y como mis pasos son tan dinámicos muy pronto me entrelazo con una mirada, ya la forma no es pequeña y unos ojos están a mi altura sujetando los mios por unos segundos, los que me bastan para quedar maniática.
Ya las lineas me están dibujando algo considerable, evidencian una premonición, me conceden una corazonada y el síndrome de la tentación. Y yo que en estos momentos estoy tan despeinada siento un poco de modestia, algunas veces así suelo estar, aunque no debería importar mientras somos dibujados por el silencio.


Tantos pasos que voy desprendiendo de este esquema tan cabalmente delineado, tan pocos segundos que puedo disfrutarlo y sin dar vuelta se que a mis espaldas se va desvaneciendo mientras se encamina hacia el sol que se va a ocultar tras la montaña en unas cuantas horas, cuando la cortina de la noche comience a cerrar para dejarnos en oscuridad y abrirle el show al otro lado del mundo, quizás hacia el que te marchas mientras vas causando extrañeza a la vida de todo el que te cruzas.


Ahora no hay nada que hacer, pero lo vamos a hacer, por que me has dejado la impresión de un sueño, no bastará con que me imagine tantas cosas dormida, despierta tampoco es suficiente, y ya nada más será igual, es lo que propaga la sospecha cuando se introduce a tu corazón el dibujo del silencio y te aprisiona con una mirada que para siempre queda grabada.

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