20 dic. 2010

La cuenta


Preciso en este momento que rescato mi propiedad te presentas en mis reflexiones. Justo en este periodo en el que todos acostumbran a fantasear un planeta bondadoso y recto. Me contagian como virus infeccioso pretendiendo absolver toda repulsión interna con la justificación de que es el único método para estar bien. Bah, pero yo no pienso en eso, resido a mi favor con mis triunfos y tragedias, me agradan y engendran ideas inusuales que me establecen en un mundo exótico.
Pero no todo es así, todos cuentan los días para que llegue este tiempo, reciban bondad, dinero, regalos y todo un montón de actos que se tienen en este espectáculo, en el que si algo hemos hecho bien nosotros los humanos, es contar.

Reanudando tu recuerdo, me demoro en pensar que hacer con toda esta anarquía, tirando todo de un lado hacia otro, tratando de restaurar esta extensión espiritual (por que me siguen subastando la idea de volver a emprender), me entretiene la manera en como tu permaneces allí, donde comenzó, en ese mismo rincón. Una figura que delinea delicias, una sonrisa dulce y aquellos orificios mágicos donde situaba mis ojos y me desplazaba a la locura, una que solo tu me revelaste y me gusto tanto. Entiendo por que tuve que tirarte.
Tanto, que la detestable idea de cordialidad universal me ablanda la oposición... Oh, pero debo persistir con las cuentas! me exaltan, pero son racionales, y más si quiero mantener mi elemento esencial, por que todo es aceptable mientras tenga la autoridad, y cuento el tiempo, los años, los hermanos y familiares, madre solo hay una, el dinero de mis padres y ahora comienzo a contar el mío, mis actos están modelados en una hoja de vida, mis años en un calendario, el tiempo que llevo sin ti también esta contado. Mi generosa actitud te sigue contando, en mi vida, en mis días.

Y es lógico que mientras todo se va enjuagando más puedo distinguirte, te acuse con cólera, pero que más da, con el mismo desconsuelo y valentía con el que te tire una vez, vuelvo y te recojo mientras tratas de atraerme, te traslado al saco donde arrojo los gusanos de mi estomago y continuo con mis cuentas, el tiempo esta contado y quedan pocos días para comenzar de nuevo. Es una condición de mi nuevo contrato.

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