22 dic. 2010

El fango en mis pies


Me hallo curioseando en un riachuelo lleno de flamantes pisadas de gente corriente y de repente me tropiezo con una cátedra que no interpreto, despistada me magnetizo con un resplandeciente portón de cristal que me encanta y súbitamente termino allí lavando el fango de mis pies.
Tenia que estar a solas, la tierra se desprende por todo el suelo y el agua viaja lentamente mientras tu me observas de lejos, no se que tratas de decirme pero tus ojos me miran con cierto misterio y me intimida un poco, ¿qué diablos estarás pensando?.
Actúo como desconocida llena de excitación, el resto no significa ya que sus cabezas solo observan al sujeto que los interpreta y emprendo el camino más largo, ideando tal vez, que mientras doy la vuelta voy a lograr componerme un poco, pero justo cuando paso por frente el cristal la radio se enciende y capta la atención. Oh, joder! el instructor viene hacia mi y entretanto la puerta se agrieta mostrando el ingreso al abismo, todos me observan y suena aquella canción. Es hora de huir.

Todas las huellas con pantano que por la travesía marque, mis pies mojados al lado de algún extraño y aparte tus ojos que me miran, Ja! no se quien eres. Todo el blanco que comienza a desvanecerse dibujando figuras llenas de luz, todo el sueño descompuesto por que amanece otra vez, y tengo que abrir los ojos, dejar de estar tan perturbada, por tu mirada y la maldita perplejidad por que no se quien eres.

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