25 ago. 2010

Madre

Madre, apago las luces pretendiendo seguir hablando contigo esta noche mientras busco dormir, se que tu duermes y la luna arropa tu reposo, mas fácil logro transportarme a uno de esos sueños en los que te puedo conversar, ilusiones tan reales como la armónica voz que hace unos segundos consumí de ti.
Este ensamble no es nuevo, recapitulo los sucesos y las muchas noches en las que vienes a buscarme intranquila, inquieta de mi vida, para abrazarme fuerte en la oscuridad subsanando el tiempo que no hemos estado juntas y deplorando el que si hemos compartido, produciendo que tu susurro permanezca todas mis lunas, hasta la luz del sol donde te transformas en la visión clara de la existencia que me rebasa.
Madre, esta noche quiero premiar tu elegante perfección por que me has cimentado un cuerpo perfecto, me has transferido las palabras correctas para adueñarme del mejor pensamiento acerca del orden que el universo a decidido configurar en nuestros comportamientos, has nacido para ser la mejor, mujer silenciosa que en aquel hogar se oculta, sabes todos los secretos del ser humano ideal.

Se que la distancia se siente un poco, pero mis gritos llegan a ti y los sueños que tu has construido viajan rápido en el tiempo, tu amor me convoca a posarme a tu lado mientras piensas en mi.
Tengo que seguir este camino con tus huellas marcadas en el, desde el comienzo te tengo en mi sangre, en mi memoria, que tiene una gran configuración que tu ideaste y comenzaste a fabricar cuando llegue a este mundo.
Nada de lo que se ha hecho puede ser desecho, ¿tanto a costado?, me coges de la mano, me abrazas, siento que me amas, y yo soy tu fuente en forma de chica, hipnotizada por mi vuelo, sintiendo real este juego que se llama vida, comprendiendo que el amor son dos caminos pero una misma conexión, aunque la marea este turbia, tu luz siempre mi travesía esta aclarando.

Madre, susurro del agua, secreto que tengo que oír, mi árbol de la vida, mis ramas no puedes romper, al contrario las sujetas y amansas, las aferras a mi cuerpo, y hacia el cielo las obligas a crecer, estoy feliz de conservarte. Madre, esta noche, como todas, te agradezco el que me hallas traído hasta aquí.

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