29 ago. 2010

Gris

mis compañeros ausentes me aúllan como lobos dolientes,
canto amargo que dice adiós niños inocentes, las armas dejaron el rastro,
los tonos marrones de la noche se están marchando sigilosamente
y con tan solo 50 pesos en el pantalón roto todo este entorno incita a mi vértigo.

En la nebulosa una res rodeada de cuerpos deformes aparecen en el horizonte,
huyendo lentamente de la plaga de palomas blancas
me distraen un instante en medio del silencio que me traen los ciegos rencores
¡viejo! en estos momentos anhelo aquel aroma.

Todo esta muy gris dentro de esta concha translúcida,
estoy sujetando la flor del desprecio, de mi propio desprecio.
acompañada de la melancolía idealizada por la luna con luz del orgullo
no obstante, el olor a ceniza me hace comprender el gris.

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