24 abr. 2012

Reina de Corazones

Ahora comprendo. El delicado olor y la dulce canción que silencian la algarabía de tanto humano me han dejado versátil en este auditorio, donde las carcajadas del sarcasmo me hacen apretar con furia lo único que llevo en la mano, un corazón. ¿Sera que esto es una prueba de la eternidad?... Por que aqui todo se ve muy pasajero; las horas, los pasos al autobús mezclados con el ruido de los autos, la desértica arena y las rocas aniquiladas por nuestras crueles intenciones. Las vidas de todos parecen tener un pronto final, suena el eco de las voces pronunciando adiós, y a la vez, yo, de la mano de una sombra que aparece solo cuando es necesario y cuando razonablemente el dramatismo escribe cada una de las lineas, los párrafos y los versos con los que tengo que responder a una multitudinaria ignorancia. Esto no es nuevo, ya lo había sentido, ya lo había leído y escuchado por ahí, de la voz de algún otro humano desesperado por el comportamiento de este mundo, que fue capaz de soltar el corazón por un momento y ponerlo sobre la mesa para mostrarlo a todos.

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