16 sept. 2011

El Conjuro

Un parpadeo y todo es diferente; los plátanos invaden el horno encantando a los insaciables lagartos que brotan de plantas carnívoras, mutantes resultado de una vil reproducción de raciocinios corruptos y oscuros que nacieron en el entorno supersticioso que impregnaron tus conjuros.
Ahora, el hechizo me atrapa entre telarañas compuestas por criaturas amantes que no distinguen lo que es ficticio y lo que es real, parásitos que tu cultivaste para que me consumiera la desconfianza. ¿Por que el humano no puede soportar tanta belleza?... el hambre voraz hace que todo se pudra, por eso te introdujiste en mi sustento mientras gozabas con los delirios de una pasión... ahora, estoy perpleja. ...Un parpadeo y todo es igual, sigo en cama sin dormir.

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