12 abr. 2010

No salgas por esa puerta

Cuando la puerta se abre, la incertidumbre invade toda la habitación lanzando un sonido desesperante que aturde mis oídos, el calor no para y la los recuerdos se apoderan de mi mente.
Me espían por un agujero y este se vuelve gigante al tocar la llave y girar cerradura. La ultima vez me escondí bajo el charco mientras los insípidos peces me gritaban que saliera, yo no quería por que unos niños me estaban esperando con sus ojos blancos poseídos por algún ser no infante, esclavos del sarcasmo. Jugué una y otra vez, mientras observaba como moría el ayer, por que el tiempo siguiente seria el mismo cada día, se repetirá cada mes, y sigue siendo el mismo de hoy.
Solo me desespera no recordar aquella voz, levanto y la olvido, vuelvo a caer, enferma del ayer.
Yo anduve con esa sensación llamada angustia, logré cerrar la puerta, viviendo al compás de los secretos, la sensación en la garganta e incluso los comportamientos del gato. Hoy tan solo la cubre una telaraña, y con mucha seguridad vuelvo y te lo repito, no salgas por esa puerta!.

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