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26 ene 2011

Nostalgia

Aparece la nostalgia que a menudo suele visitarme, sabe que me gusta sentirme extraño y resignarme por que ellos no me interpretan. Me albergo en la sierra y mi morada es la cima del árbol más alto donde puedo ver toda la ciudad que habitan los humanos mientras disfrutan de la belleza de sus noches y sufren de la necesidad de sus días.
Muchos no pueden descansar por que están afligidos, padecen en las sombras tratando de reparar un corazón hecho trizas por la ausencia de la adoración, lo mismo me sucede a mi, pero ellos no pueden saber que estoy llorosa y también conozco el eclipse.
Ahora canto a la adoración, como en las fábulas que solía observar, a su lado comprendí la transmisión y entendí que mas allá del dolor hay algo hermoso que esconde muchos misterios, acerca de lo que es vivir en el amor, una realidad llena de secretos, miles de instantes singulares como todos los que me llegaron a mi.

Aparece la nostalgia y me obliga a mirar a través de los arboles y explorar la luz de las ventanas considerando encontrar la que algún día habite, me oriento con la mención de sus ojos vírgenes de toda imperfección, con el recuerdo de unas palabras que chirriaban como una sonata logrando que palpara la vida como todos.
Con mi canto compongo melodías lánguidas para que las perciban los tristes, todos los que no podemos dormir hipnotizados por la luna que nos convierte en transeúntes eternos.

25 ene 2011

2 Minutos



El crujido interno de mi estomago me paraliza, es aquí donde me entero de que el maltrato en mi cuerpo y las sobras de la fatiga van a comenzar a entorpecer mi escape. Tengo afán y se lo alimento a mi cerebro con el desespero de ver tanta sangre en mi cuerpo. Por ahora tengo que tratar de liberarme de esta situación y disimularme en la selva.

Las pupilas vienen tras de mi, dos agujeros sin miedo a perderme dibujados por la luz de una sonrisa que esta satisfecha de hallarme. Es un muerto viviente hambriento.
Respirar es mas engorroso, los sesos comienzan a desfigurarme la realidad, si miro hacia atrás el esta mas cerca, mis uñas se van enterrando más a la tierra y mi sombra se hace mas enorme por que la luna se acerca retratando un patán a todo el vecindario.

Las piernas ya están inertes, parece que me voy entregando sin ninguna vergüenza a la exhibición, donde las muestras somos una una cucaracha que camina en mi espalda y yo. 
El comprador de mi alma es el único que lo presencia, el resto lo ven por la persiana. Las paredes me pintan figuras, puede ser consecuencia del cianuro que accedió a mis vísceras. Mierda, soy un bocado de sangre.
Madre, te has empinado curioseando el reloj, igual que cuando no llegaba a casa, hoy tu presentimiento es cierto y no volveré jamas, resistirás despierta con el reflector en la puerta.
Oh mujer, con un ventarrón glacial te abrazo mientras una corazonada de que el amor ha emigrado te levanta insegura a mirar la luna buscando mi grito en la oscuridad.
No puedo continuar, un animal me mastica. ¿Será esto alucinación?. Cada vez más negro.

Claudia Krisztina