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3 feb 2011

Remolino

Mi potencia se traslada rápidamente a manera de remolino con la intención de romper tu ventana y entrar a tu casa para tomarte por sorpresa, sin ningún aviso de que las nubes en el cielo te están esperando para revelarte el pasaje mientras viajas a mi lado al trote de unos pasos malgastados en el cielo y el infierno.

No tendrás tiempo ni de abrir la cortina, llegare tan disimulada como la brisa y tan desapercibida como el aire que respiras, solo que me internare intensamente. Para que navegues por el mundo dando vueltas y vueltas como una vagabunda a la que el afán no le aprueba cerrar los ojos.

Tan distraída estás que no sientes este remolino que trae consigo miseria de la ciudad danzando con el grito de los deprimidos que solo quieren hartar su apetito de revancha y contaminando a cualquiera de la infección de la pena, la que me tiene aun llorando por ti y la que con fuerza a contaminarte me lleva.

2 ene 2011

La puerta entreabierta


Hay mucho por finalizar, me parece justo sellar la puerta en este momento y clausurar esa entrada.
Subo las escaleras abstraída por todo lo que me toca acercar a este instante, un amigo me espera y tengo la misma sensación que tuve la primera vez, un poco menos nerviosa por que ya lo viví.
Al llegar al lugar me acerco a la puerta entreabierta y comienzo a observar, quiero divisar un rato antes de sellarla para siempre.

Todo lo que puedo saber de todos, todo lo que me ocultan mientras sus movimientos me despistan, todo lo que aquella villa me aspira, este sueño me produce mucho vértigo, me hallo en un lugar muy alto y la vista no es clara; nubes rojas rodeando miles de ventanas que me plasman todas las vidas, todo lo que esto me recuerda a ti, siento nauseas, no se si ir más arriba, aquí ya no puedo estar, el problema es que tampoco se si quiero bajar.

Una voz interrumpe mi entretenimiento y me doy vuelta a tanta función, el tono un poco distorsionado por la algarabía comienza a hacerse familiar y deja de inquietarme, es el portero y ya tienes las llaves.
Entiendo sus palabras y se que es hora de marcharme, me dispongo a cerrar la puerta pero hago una pausa, y pienso; si que me enamore de ti, no se si consiga momentos como el ayer, los días pasan, el tiempo corre y he tratado de ignorarlo mucho tiempo. Todo lo que hice para sentirme feliz sin estar a tu lado, tanta medicina. Y aún parece que hace pocas horas te hubiera visto y llorando verte partir. Pero llega el final de este curso y la puerta por fin cierro.

Claudia Krisztina