28 ago 2011

Delirios

Toda una vida en cada respiro, ¿cuántas he llegado a tener?...
La euforia es encantadora y peligrosa al mismo tiempo, los episodios son la consecuencia de un conjuro universal ayudado por las reflexiones delirantes, el instinto salvaje y la intensidad del ser humano. El aspecto lunático aumenta los delirios y angustias inconsistentes que devoran todas las del mundo, el estomago se retuerce y aparecen los colores intensos, refracciones antropófagas, detalles agudos, códigos secretos, símbolos y dialectos cómicos. El golpeteo de los dientes sobre mis labios suena igual que un trueno, el corazón retumba en los oídos y el sudor de mi frente humedece toda la almohada. Cuando cierro los ojos estoy en lo profundo del océano y cuando los abro viajo en el espacio, y todo el tiempo aquella idea prevaleciendo... no existe ilusión alguna de la que se pueda esconder.

18 ago 2011

Coma

Abro los ojos y un trascendente eco paraliza un coma de las profundidades del mar sereno. De nuevo parece haber llegado el momento y tengo que nadar, pensarí­a que estoy en casa pero me hallo en un corredor envuelto por el silencio pintado de negro. La visión distorsionada solo puede distinguir una entrometida y delgada línea formada por la luz de la luna que rompe el cristal y pinta viejos recuerdos que atraen la nostalgia, la única señal que puede guiarme.
Mis pies están fríos, el viento revuelca el pelo y el sonido de la amargura de algunos bárbaros despierta mi furia loca y el coraje por ser un triunfador empírico... pero el tiempo aquí­ no existe, por eso los sueños no aparecen, todo es justo como el espacio esencial de mi mente se las arregle, y ella está controlada por pensamientos donde solo permanece el deseo de encontrar el relámpago ardiente que cruza el océano, de poder regresar.

4 ago 2011

Rocas perdidas

Me persigue el viento con su seductora resonancia estremeciendo la tierra, tengo que correr para coger el aliento que me hará saltar al vacio y poder volar. Volar para mezclarme entre la niebla y desaparecer, sentir la frescura que tiene mi alma y la sensación de mi cuerpo en el espacio con sus formas irregulares de arbustos troquelados por las rocas perdidas, la presencia del vacío sacudiendo mis piernas por que trato de navegar mientras permanezco en un una dimensión oscura donde las estrellas pueden brillar, no existe la gravedad por lo que no importa donde voy a llegar, solo tengo que seguir el ritmo de la infinitud, ser una existencia más rondando en un jardín descontrolado por el grosor de las nubes confundidas. Me persigue el viento, me persigue su grito y tengo que correr para huir de esos retratos tan perfectos que desfiguran la naturaleza del amor.

Claudia Krisztina